Y es que Fernández de Santa Cruz
empezó a recriminarme
Que disque no podía aprender
filosofía por ser mujer
Así que en la obra; decido
contestarle;
Recordando a Hipatia y su poder
Pero más inteligente lo que yo
hice
Convertí a Fernández en Filotea,
Pero no, de la forma fea
Sino respondiéndole con bellas frases lo que quise
También escribí cuando fallé y
lloré
Pues la pasión al conocimiento me
hizo sufrir
Aunque esa pasión; a mí la até
Porque del vicio a las letras;
nunca hay que huir.
Aproveché y justifique el vasto
conocimiento
Que necesitan la lógica, retórica, física e historia
Para gozar de las Sagradas
Escrituras y su gloria
Y que me desmienta alguien si es
que miento.
Claro que el obispo de
Puebla me admiraba
Pero no me deja emplear mi
talento
Aunque en contra de la educación
de la mujer no declaraba
Que las mujeres educadas no
obedecían; era su tal cuento
La obediencia es importante,
Concuerdo en eso, con sor Filotea
bastante
Pero también es importante hacer
versos
Y nada justifica la prohibición
de estos.
Pero nunca me deje desvanecer por
eso
Más bien aconsejo que sigan
escribiendo
No importa que sean mujeres
Pues Santa Teresa de Jesús lo era
Y es de los más importantes
seres.
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