A principios
de 1695 se desato una epidemia
Que causo
estragos en toda la capital
Pero especialmente
en el convento san Gerónimo
Que acabo
con mi mortalidad
El 17 de febrero, murió Núñez de miranda
Y yo caí enferma por cuidar las monjas
A las cuatro de la mañana del 17 de abril caí en cama
Y de hablar de eso, ni se me antoja
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