Viví con mi tía
y su esposo
María Ramírez
y Juan de Mata
De 1656 hasta
1664
Cuando mi vida
religiosa empezaba
A los catorce
ya me decían que tenía mucha sabiduría
Y por eso fui
dama de honor de Leonor Carreto
Esposa del
virrey Antonio Sebastián de Toledo
Y en la corte
virreinal de España; me fue de maravilla
La protección
de los virreyes me ayudo
Con mi
producción literaria a mejorarla
El virrey
ordenó un examen para mí
Y lo pasé en
condiciones muy aptas
La corte virreinal era el lugar más culto
Solian celebrarse fastuosas tertulias
A los que acudía teólogos, filósofos, matemáticos,
adultos
Pero solo hombres, no había ni Juanas, ni Tulias
Allí desarrollé mi intelecto y habilidades
Escribía sonetos, poemas, elegías fúnebres
Bienes recibidos en la corte
Y era Leonor Carreto, quien me protegía en
paisajes tan lúgubres
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