A finales
de 1666 llame la atención a padre Núñez de miranda
El que
me propuso entrar al convento
Y me
pago lecciones de latín
Aprendí
en solo 20 lecciones, lo que es poco tiempo
La verdad no tenía vocación religiosa
Pero si gozaba de aficiones intelectuales
Así que decidí entrar al convento antes de cazarme
Y seguí estudiando libre, y leyendo mis cosas
Mi primer convento fue las carmelitas descalzas
Recuerdo que emprendí en 1667 esa hazaña
Pero la rigidez extrema, me llevo a enfermarme
Y por ende, termine retirándome
En el otro convento tenia celda de dos pisos y
sirvienta
Entre a la orden de san Gerónimo, que era más
relajada
Podía escribir, estudiar, celebrar tertulias
Por eso dure toda mi vida allí internada
Cuando
tenía 40 años me vi involucrada en una disputa teóloga
Por un
acrítica privada que hice
Y el
obispo de puebla me recomienda bajo el título de Carta antanagórica
Que
deje de leer y menos mal no lo hice
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